Romano Bismarck Paz[1]
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Hablemos de lo originario para referirnos a los procedimientos electorales e institucionales que le han permitido al gobierno de turno ascender al poder, y veremos que estos tienen profundas raíces democráticas. Sin embargo hay que diferenciar los procedimientos para acceder al poder, con los objetivos que se persiguen una vez consolidados en el. Ya que gobiernos con orígenes democráticos pueden limitar las libertades políticas y civiles, desnaturalizando el sistema democrático que les permite ejercer de gobernantes.
Con referencia al revocatorio, basándonos en los postulados de Samuel Huntington, diremos que no cumple con tres de tres requisitos mínimos para que sea considerado dentro de los parámetros democráticos: Primero, la elección no puede considerarse limpia, ya que hay serias denuncias sobe la múltiple carnetización, que cuestionan la veracidad del padrón electoral. Segundo, de ninguna manera es periódica, no obedece a una iniciativa ciudadana, no es una demanda popular ni está contemplada en la legislación vigente. Tercero, no es en lo absoluto una elección honesta, ya que no solo otorga ventajas al ejecutivo central en la terna, sino que existe ambigüedad para interpretar los resultados y los procesos vinculantes que se deben ejecutar. Por lo que este Referéndum Revocatorio es un proceso que utiliza las propias herramientas de la Democracia, para desnaturalizar sus principios y valores.
En fin, todos sabemos que el control violento que se pretendió en los procesos electorales de los departamentos autónomos, la coerción, la intimidación, la censura sobre los medios de comunicación y la oposición (acentuada en varias regiones geográficas del país), el secuestro y la detención de ciudadanos opositores al régimen, son incompatibles por no decir antagónicos con la Democracia. A esto hay que sumarle que la mayoría de los que toman las decisiones en el gobierno central, no han sido elegidos democráticamente, es decir que estos no se han tomado la molestia de ser legitimados en elecciones limpias, honestas y periódicas. Bastante sabido es que estos grupos de origen interno y externo ejercen mucho poder e influencia en la actual administración. Generando permanentemente polarización e inestabilidad política entre las partes, situación que es muy perjudicial para la gestión y administración pública del país.
En este sentido el autoritarismo, caracterizado por una férrea ideologización de las masas a través de la propaganda política, además de la censura del pluralismo de ideas, el discurso político de confrontación, el uso abusivo e injustificado del poder, sumado a todo lo anteriormente expuesto, son claros indicadores de que atravesamos un periodo de Semi-Democracia o como llaman algunos teóricos Democradura. Esperemos que este periodo nos sirva para meditar profundamente sobre nuestros roles como ciudadanos y lo que pretendemos de la democracia a futuro.
[1] Politólogo







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