MANTENER FIJO EL TIPO DE CAMBIO NO ES EL MEDIO PARA LUCHAR CONTRA LA INFLACIÓN

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La presencia de dos personalidades -el actual Presidente del Banco Central de Bolivia, Gabriel Loza y del ex Presidente del BCB, Armando Méndez- engalanó el Foro “Exportaciones, Competitividad y Tipo de Cambio en Bolivia”, concitando una gran expectativa que llevó a este espacio de diálogo público a marcar un verdadero hito: cerca de 170 personas se dieron cita al encuentro, rebasando la capacidad del auditorio en el Hotel Plaza, de La Paz. La sugerencia de aplicar “minidevaluaciones” para no perder competitividad y empleos se puso sobre la mesa

“Mantener un tipo de cambio fijo como el que mantiene la actual administración del Banco Central de Bolivia (BCB) resulta poco aconsejable, puesto que no garantiza el freno de las presiones inflacionarias internas, ni despeja las expectativas de una futura devaluación del Boliviano, y más aún: agrava la situación desde ya poco competitiva de las exportaciones bolivianas”.

Esta expresión resume la coincidencia de criterios de la gran audiencia que este miércoles acudió al Foro “Exportaciones, Competitividad y Tipo de Cambio”, organizado por la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) y el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), encuentro que concitó una enorme expectativa por la presencia de cerca de 180 personas entre representantes de entidades públicas y privadas, universidades, organismos de cooperación, agremiaciones de profesionales, empresarios exportadores y medios de comunicación.

DOS EXPOSITORES DE LUJO

El Foro tuvo dos expositores de lujo: el ex Presidente del BCB, Armando Méndez Morales, y el actual titular del ente emisor, Gabriel Loza Tellería, quienes pusieron de manifiesto, en un marco técnico y de absoluto respeto, puntos de vista contrapuestos sobre la política cambiaria que requiere el país.

En su exposición, Méndez afirmó que desde octubre del 2008 el BCB mantiene un tipo de cambio fijo, pese a que la entidad afirma que aplica una paridad cambiaria de tipo deslizante. “Bolivia debe volver a la política de la devaluación cambiaria que tuvo pleno éxito en el periodo 1985-2005, con las “minidevaluaciones”. No tiene que acudir a un tipo cambio flexible como en otros países de la región, pero lo que no puede hacer es dejar el tipo de cambio fijo”, dijo Méndez, quien estuvo al mando de la entidad entre 1992 y 1993.

El Presidente del BCB, Loza Tellería dijo que en el rol de la política cambiaria existen regímenes diversos. “No podemos decir: sigamos a los países vecinos que tienen régimen de flotación sucia y bastante sucia, porque están interviniendo en todos los mercados cambiarios. El nuestro es un sistema de tipo de cambio deslizante –denominado “crawling peg”- que se aplica con miniapreciaciones y minidevaluaciones. El tipo de cambio rige en función de los fundamentos económicos como son la balanza fiscal y cambiaria, indicadores en los que el país tiene un superávit”, sostuvo el titular del BCB.

PREOCUPACIÓN DEL EMPRESARIADO

Gabriel Dabdoub, Presidente de la CEPB, advirtió que el mantener fijo el tipo de cambio en Bolivia está llevando a un mayor rezago de la paridad cambiaria real, afectando cada vez más al sector exportador del país. “Bolivia ha perdido competitividad con todos sus socios comerciales. El indicador multilateral indica un 22,4% entre el 2006 y octubre del 2008”, sentenció, preocupándose además, porque ello se dé cuando la crisis empieza se agudiza y llega al país.
El Presidente del IBCE, Ernesto Antelo López, dijo que el pertinaz intento de bolivianizar la economía no se ha reflejado en un menor costo de vida para los ciudadanos por la inflación, pero el sector exportador se ve afectado por ella y se enfrenta a un escenario dantesco en lo interno y externo. “Con la baja cotización del dólar en Bolivia, nuestros productos se encarecen en el exterior, mientras que, a la inversa, en Bolivia cuesta cada vez menos importar, y ambas cosas pueden llevarnos a perder empleos por la caída de las exportaciones y la subida de las importaciones”, acotó Antelo López, quien cesará como Presidente del IBCE el próximo 2 de abril.

DISTINCION

El Foro tuvo como Moderador al Emb. Marcelo Perez Monasterios, quien en la ocasión fue distinguido por el Directorio del IBCE con una Plaqueta de Reconocimiento al desinteresado apoyo brindado por más de dos años moderando el indicado Foro, institucionalizado en La Paz el año 2007.

PRINCIPALES EXPRESIONES Y CONCLUSIONES DEL FORO

Las exportaciones cayeron en 32,9% el mes de enero; sin embargo, la desaceleración ya se venía advirtiendo desde octubre del año pasado, en sintonía con lo que sucede en el resto de las economías en el mundo.

La administración del tipo de cambio no deben ejecutarse en fusión de las acciones de los países de la región, pero no debiera perder la perspectiva de dejar cada vez con menores condiciones competitivas a su sector exportador.
Los ingresos por la venta de gas natural en convirtieron en un “amortiguador” de las ventas bolivianas por los contratos de exportación y la forma de cálculo. Si se rigiera por los precios de mercados la caída habría sido pronunciada. Ahora se reciben los efectos por la reducción de ingresos.

El BCB no podrá frenar que las presiones inflacionarias sean mucho menores a la del año pasado (casi 12%). Aún con la decisión de no devaluar, es previsible que la inflación sea mayor por las decisiones políticas que incentivan eventuales alzas (v.gr., el incremento salarial por Decreto en un 12% para la gestión en curso).

Bolivia debiera retornar a la práctica de “minidevaluaciones” que aminoren posibles shocks futuros (devaluación pronunciada, por presiones externas y disminución de reservas).
El Presidente del BCB admitió que la balanza comercial del mes de enero resultó deficitaria y dijo la tendencia el indicador es adversa.

Las Reservas Internacionales Netas (RIN) de 7.771,5 millones de dólares permiten una cobertura de dos veces y medio de los actuales depósitos del sistema, factor que el BCB postula como una gran fortaleza para hacer frente a presiones inflacionarias y devaluatorias.
El tipo de cambio no está orientado a castigar al sector exportador, puesto que 50% de las exportaciones corresponden a empresas públicas.

Las exportaciones han seguido cayendo en los países que han devaluado fuertemente, castigadas por la crisis internacional.