No es momento de cifras ganadoras

Tagged:  

Alberto Bonadona Cossío

Nadie en su sano juicio puede afirmar que Evo perdió en el Referéndum Revocatorio. Aceptando, incluso, el fraude, el voto dirigido y el escrutinio controlado, Evo ganó y no necesitaba de ningún truco para ello. Ahora el partido de gobierno llena los medios de comunicación con propaganda oficial de los datos que evidencian la popularidad del gobierno, el apoyo masivo con que cuenta y todas las formas en que se articulan estas manifestaciones; por departamento, por la distribución campo-ciudad, por prefectos ratificados, revocados o la combinación que se les antoje.

¿Es esto lo importante? ¿Es esto lo que Bolivia quiere? ¿Es la forma de seguir adelante y alcanzar el bienestar de la población boliviana? A todas luces creo que la respuesta más conciente y reflexiva a estas preguntas es un rotundo no. Lo más que se puede decir en sentido afirmativo es que la victoria del Presidente Morales es un medio para, por fin, impulsar el desarrollo nacional.

Después de semejante triunfo al gobierno le toca mostrar que tiene las luces para encaminarse en un proceso serio de desarrollo y no continuar en el barrientismo. Entiendo por barrientismo la habilidad que mostró el Presidente militar Gral. René Barrientos para ganar popularidad. Paseaba en helicóptero por toda Bolivia en los años 60 del siglo pasado regalando dinero, inaugurando y reinaugurando obras grandes y pequeñas. Su popularidad fue evidente y ganó un gran número de reconocimientos públicos; escuelas, calles y avenidas llevan su nombre hasta hoy en día. Pero ¿qué fue lo más efectivo que logró en materia de desarrollo económico y social? Tal vez lo mejor fue impulsar la construcción del Ingenio Azucarero de Bermejo, una obra que ya estaba en camino. De todas maneras se hubiera hecho con él o sin él.

Si Evo Morales quiere imprimir su impronta en la historia de Bolivia su misión debe ser radicalmente distinta al barrientismo. No se trata de hacer gala de las buenas intenciones, como hace una propaganda acerca de la disminución de la pobreza que afirma que esta disminuirá el año 2011 de acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo. Lo espinoso de actuar así es que desconoce los hechos. La pobreza aumentó entre 2006 y 2007. La falta de resultados positivos no puede ocultarse tras un deseo o una mentira. El gobierno debe aceptar sus fracasos y medir sus reales capacidades. No porque gobernantes del pasado prefirieron enriquecerse, dejando de lado el real desarrollo de Bolivia, quiere decir que se perdonen los errores de este gobierno. La atención de emergencia que requiere la pobreza en Bolivia no es una tarea que se solapa con ánforas ganadoras. Bolivia exhibe índices de pobreza equivalentes a los países más pobres del planeta y por eso este gobierno tiene poco espacio para mayores equivocaciones. Es tiempo de serias negociaciones por el IDH, de sesudos planes de desarrollo sectorial y nacional, de grandes visiones de futuro fundamentadas en las potencialidades del país. El juego de los números debe dar paso a indicadores realistas y acciones efectivas para un futuro mejor de todos los bolivianos.

Publicar nuevo comentario

El contenido de este campo se mantiene en privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
This question is for testing whether you are a human visitor and to prevent automated spam submissions.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.