José Luis Bedregal
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El Consejo Nacional Democrático (Conalde), en su última reunión efectuada en Sucre, ha logrado la incorporación definitiva y el compromiso militante de la prefecta chuquisaqueña, Savina Cuéllar, a cambio de comprometer el apoyo de esta instancia a la demanda por el traslado de la sede del Gobierno; postura que, en el fondo, únicamente tiene un objetivo electoral a costa de las aspiraciones del pueblo de Sucre.
Este respaldo está referido a presionar al Gobierno para que convoque a un referéndum nacional hasta el 10 de agosto sobre dicha temática y, en caso de que esto no ocurra, a la promesa de comenzar un proceso de recolección de firmas para viabilizar esta propuesta y liderar la campaña para el traslado de la sede.
Esto no responde a un sentimiento de solidaridad con Chuquisaca, sino al objetivo de lograr un golpe electoral contra Evo Morales. No es casualidad que el plazo dado al Gobierno coincida con la fecha del referéndum revocatorio, pues en ese término de tiempo se buscará consolidar —y si es posible ampliar— el rechazo al Gobierno utilizando, entre otros, el tema de la capitalidad. Así, se coloca a La Paz, la plaza más importante del masismo, en un polo confrontado con el resto de la bolivianidad.
Esta postura es por demás irresponsable, debido a las connotaciones políticas, económicas y sociales para todo el país, pero desde la visión de los prefectos (operativamente correcta) es un tema que desgasta al Gobierno.
El segundo aspecto es una promesa que los mismos prefectos saben que será difícil de sostener en sus propias regiones, pues el traslado de la sede a Sucre no afecta únicamente a La Paz, sino también a departamentos como Oruro y Cochabamba, e incluso Santa Cruz, los que quedarían geográficamente más alejados de la sede del Gobierno. Además, en los dos últimos casos, cuentan con una importantísima e influyente presencia de residentes paceños.
La posición del Conalde únicamente busca alinear a la Prefecta chuquisaqueña y alejar toda posibilidad de que tenga algún acercamiento con Morales. Esto se ha cumplido y es una medida que acompaña el zigzagueante accionar de los prefectos los últimos meses, en los que parecen haber perdido el guión de la estrategia y se vienen debatiendo entre participar o no en el referéndum; proceso que, a pesar de no contribuir a ninguna solución para el país y estar sindicado de muchas observaciones, es ya inevitable.
Tácticamente para los intereses del Conalde, todos los prefectos deberían participar de manera decidida, caso contrario estarían entregando ´en bandeja´ el espacio político regional al presidente Evo Morales. En este sentido, el caso particular de Manfred Reyes Villa sólo se explica por su característica falta de visión estratégica en política nacional, que seguramente tendrá que revisar para su propio beneficio.
Al parecer, esta poca claridad en el Conalde guarda relación con la dificultad que tiene la oposición de generar un frente sólido y un plan común para revocar al Presidente, quien ha puesto en marcha toda su estructura de movilización para garantizar su ratificación en el cargo.
El Movimiento al Socialismo llega a esta confrontación en mejores condiciones que los opositores y, con todo el aparato estatal de su lado para afrontar este nuevo round de la pelea política en Bolivia.







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