Partido Socialista Uno
Por: Wálter Vásquez Michel *
Los intereses que asesinaron a Marcelo son los mismos que asedian con virulencia al proceso de cambio.
A 28 años del asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz, es incuestionable que su pensamiento político cobra vigencia en el proceso revolucionario que vive el país. Los intereses antinacionales, a los que Marcelo combatió a lo largo de su vida política, uniendo su palabra a la acción: un intelectual de arma al brazo como lo conceptuó el escritor Rogelio García Lupo, determinaron su eliminación. El l7 de julio de l980, el líder socialista paga con su vida la osadía de haberse consagrado a la defensa de los intereses nacionales.
La clase dominante que ayer ante el avance liberador de las masas, quiebra su propia legalidad burguesa, para integrarse a través del sector fascista del Ejército al proceso de militarización del poder político en América Latina; a partir de l982 bajo presión de factores internos y externos impulsan la reposición de la institucionalidad clasista, estableciendo en el país una ficción democrática viable a las transnacionales y al imperio que garantice su tránsito al Estado neoliberal, con plena complacencia, no sólo de la clase media siempre oscilante y de sus instrumentos políticos, sino lo sorprendente, de partidos y dirigentes de “izquierda” que aplauden la nueva concepción de Estado, apoyando la consigna de la hora: “El Estado es un mal administrador”.
El Estado neoliberal se presenta como una carta de triunfo de la burguesía dominante, dejando la sensación de que Marcelo Quiroga Santa Cruz estaba equivocado en sus planteamientos políticos. El mundo se movía en dimensión social y económica globalizada, anulando ideologías y en consecuencia desconociendo la lucha de clases; por lo tanto la concepción política e ideológica del lider socialista parecía estar fuera de foco, frente a la nueva realidad mundial.
A partir de l985 se produce el desbande de los partidos políticos de izquierda, dirigentes de primera línea se pasan bagajes y viáticos a las filas neoliberales, sin embargo las banderas de la Liberación Nacional, por las que Marcelo Quiroga Santa Cruz entregó su vida, emergen de las entrañas mismas de los excluidos y marginados, enarboladas por un dirigente sindical auténticamente campesino, que respetando las reglas de la democracia burguesa, derrota a las estructuras políticas sociales y económicas de dominación, que en veinte años escribió las páginas más vergonzosas de nuestra Historia.
Los intereses oligárquicos y pro imperialista que planificaron el asesinato de Quiroga Santa Cruz, son los mismos que asedian con virulencia al proceso de cambio desde la capital oriental, reducto del sector más reaccionario de concepción feudal; el mismo sector fascista, que entronizara la dictadura de Banzer, que incubara el golpe de García Meza, los ejecutores directos o indirectos de los asesinatos del sacerdote Luis Espinal y del líder socialista, los que instauraron la política represiva de los desaparecidos como miembros activos del Plan Cóndor.
A 28 años de su asesinato Marcelo vive en el proceso de cambio de las estructuras neoliberales.
* Fundador del Partido Socialista Uno
Vasquez_michelwalter @ hotmail.com







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